Hace poco escribí acerca de Wong y quizá muchos amigos y familiares peruanos se sorprendan ante mi posición respecto del litigio planteado a Chile por el Estado Peruano ante la Corte Internacional de La Haya. Ser patriotero no exige esfuerzo, sino convertir la necedad en una virtud. Ser imparcial resulta con frecuencia doloroso porque amar un país implica siempre condenar sus defectos. Aquella tarde cuando pude, mediante la página web de El Comercio, contemplar un fragmento de la alocución de Alan García ante el Congreso de la República, sentí una tristeza abismal, una incomprensión amarga hacia el Perú, ese sentimiento henchido de contradicciones, de impotencia, de cólera hasta renegar de esa imborrable condición de peruano, aunque tarde o temprano emerja un destello de reconciliación. Pueden imaginarse, entonces, pasando por alto la maraña de hipocresías del Acuerdo Nacional (donde los partidos convinieron despolitizar en teoría este asunto), la posición peruana sobre los límites marítimos me parece ridícula e irreal, y el recurso a la competencia de La Haya en estos momentos apesta a torpeza malintencionada, una inconveniente artimaña política del aprismo y determinados sectores del antichilenismo peruano (con el apoyo masivo de una población idiotizada por el nacionalismo huero profesado por sus políticos), entre ellos, las instituciones castrenses quienes requieren cebar al monstruo de la “amenaza chilena” (como hicieron desde 1995 con el terrorismo) para amedrentar a la población y fingir vigencia. Levanten las manos quienes han escuchado aquel rumor (o leyenda urbano-industrial) donde se asegura que dentro de diez/quince/veinte años (la cantidad siempre varía, fíjense) Chile se quedará sin recursos naturales (algunos dicen sin agua, otros sin reservas gasíferas, pero cómo se manifiesta la mentalidad tercermundista que antepone las materias primas a la industria manufacturada como motor de desarrollo) y deberá invadir al Perú porque en el imaginario geopolítico de este chisme, Argentina y Bolivia no existen o son tierras baldías. Ahora levanten las manos quienes cuentan con cifras precisas, muestreos, gráficos, estadísticas, pruebas palpables que demuestren su veracidad. ¿Nadie? ¿Y cómo pudieron creérselo? ¿Por cuánto tiempo las castas militares seguirán introduciendo sus fantasmas en el traumatizado imaginario peruano?
A continuación, presento mis argumentos antes de recibir la sentencia como traidor a la patria, merecida y aceptada pues ante la acusación el reo se declara culpable. En primer lugar, hasta ahora, habiendo releído incontables veces los artículos periodísticos que describen la posición peruana, sigo sin comprender el dichoso concepto de línea equidistante sin pensar que alguien en Torre Tagle estaba de parranda la noche anterior. La línea del paralelo parece un referente más justo mientras que la línea de la costa tiene la chispa de la típica criollada inventada para trafear una ley. Me explico: cogí mi mapa y dije “tracemos 200 millas a partir de cualquier punto de la costa peruana en línea recta hacia el Este”. Si se respeta la línea recta, no puede aparecer esa diagonal ni la famosa equidistante. Para que aparezca la diagonal, como acto de prestidigitación, tendrían que trazarse las líneas asumiendo que la inclinación del borde de la costa exige inclinar las líneas, sin embargo, sigo preguntándome por qué no se continuarían con las rectas como en el resto del litoral peruano. Cualquier niño puede coger una regla y trazar rectas desde el punto La Concordia sin perder en ningún momento el sentido de esas 200 millas que tanto anhelamos preservar. La posición chilena es menos conflictiva y más racional porque no vulnera esta tesis compartida por ambos países.
Pero mis recelos hacia la propuesta peruana no derivan solo de la incomprensión en términos de legislación internacional (quizá el subterfugio de la Cancillería sea válido). En particular, presiento que el aprismo y sus flamantes aliados, las Fuerzas Armadas, necesitan envolverse en la bandera para limpiarse de sangre (las violaciones sistemáticas y generalizadas de los Derechos Humanos durante el Conflicto Armado Interno) o encubrir la ineficiencia de sus gestiones ministeriales o parlamentarias. Se pretende crear entre los peruanos un clima de falsa unidad nacional explotando un tema diplomático. La maniobra publicitaria del aprismo, sin embargo, ha calado de manera desproporcionada, como lo demuestra una encuesta donde un sector mayoritario de la población no tendría reparos en desconocer el fallo de la Corte Internacional si esta rechazara la tesis de la línea equidistante. La demanda fue precipitada también si consideramos el frente externo, en concreto, el proceso político chileno que podría conducir a la debacle de la Concertación gobernante desde 1989. Habiendo perdido su preeminencia en ambas cámaras del Congreso, Bachelet y sus aliados de centro-izquierda buscarán sostenerse en algún tópico del inconsciente colectivo para reflotar su popularidad. El gobierno peruano acaba de ofrecerles la excusa perfecta para presentarse como víctimas. Desde hace algunos días, mi bandeja de correo electrónico ha recibido los sucesivos rebotes de una cadena de mails que contienen una demostración en Power Point bastante agresiva, mal redactada, mal datada y agresiva (abundan además las incoherencias) donde se expone la posición peruana al respecto de este diferendo. También he recibido correos semejantes acerca de una “guerra económica” entre productos o servicios (bancos, tiendas, dentífricos) chilenos y peruanos, donde se aconseja boicotear los primeros para defender los segundos como si los industriales peruanos necesitaran un escudo contra el mercado en lugar de integrarse a la competencia.
Restaría importancia al asunto si estos correos llegaran por vías anónimas, no-reply o derivaran automáticamente hacia mi carpeta de correo basura (spam), pero no: han sido amigos y familiares los remitentes de semejantes esperpentos, intensificando ese dolor de Perú que suelo sentir cuando mi patria me contradice y me cachetea sin compasión. Porque no fueron malhadados humalistas o apristas de viejo cuño quienes me piden permiso para expandir sus cadenas antichilenas, sino aquellos quienes representan lo único valioso que admito haber dejado en mi país y de quienes sentí, al momento de abrir sus mails, que clavaban una vieja estaca hundida en mi pecho desde mis épocas de secundaria.
Sin embargo, a quienes se empeñan en enviarme cadenas semejantes, les recomendaría un poco de consecuencia, ser coherentes con sus actos y vivir como predican. No compren en Ripley y Saga si tanto les incomoda, múdense del sur al norte para no pagar en Luz del Sur, no consuman Dorina, digan vade retro cuando se asomen a Tottus y Sodimac, resistan a la tentación de siquiera poner sus pies en Wong y Metro, partan con tijeras sus tarjetas de Falabella y Financor, quemen sus Bonus, es más, incineren todo cuanto canjearon gracias a sus puntos Falabella, muéranse antes de tomar las medicinas de Laboratorios Chile, Farmaindustria y Pharmalab, o remedios comprados en Fasa o Inkafarma. Cállenme la boca, exhiban ese patriotismo cerril de sus correos electrónicos o resígnense a seguir actuando como hipócritas. Déjennos a nosotros, los traicioneros amigos de Chile seguir comiendo galletas Costa y mayonesa Hellman’s. Finalmente, a todos nos fascina Ripley.


Carlos
Estás muy mal informado sobre el problema marítimo. No te pido que opines igual que yo - convencido de la tesis peruana-, pero averigua un poco sobre el tema y verás que no es descabellado lo que pide el Perú. Llevar el asunto a La Haya viene desde la época de Toledo, no es una improvisación del gobierno actual. El tema marítimo se viene discutiendo - con mayor o menor intensidad - desde hace tres décadas por lo menos. Los chilenos no defienden su tesis en que es más “racional” su posición, sino en supuestos tratados antiguos que en realidad no son de límites sino pesqueros y que nunca refrendó nuestro congreso. No entiendo por qué no se puede proyectar la inclinación de la costa peruana. Tú dices que la tesis chilena no es conflictiva. Cuéntales eso a los pescadores de Mollendo con, según tu propio mapa, sólo 80 millas de mar. En fin. Bastante para discutir. Me alegro que te intereses este tipo de temas y que tengas una posición propia al respecto pero meter en el mismo saco nuestras diferencias limítrofes con la paranoía antichilena y tocar superficialmente un problema tan delicado no me parece acertado.
Un abrazo
Ernesto
Saludos.
Tienes todo el derecho de dudar de las intenciones de los políticos y las fuerzas armadas. No concuerdo contigo pero no voy a acusarte de traidor. Pero si me inclino a señalarte cierta comodidad en tu posición. Y rechazo lo de patrioterismo cerril, creo que es un exceso de tu parte.
Las guerras existen, no? Las amenazas están alli… Nadie quiere la guerra pero por creer que nadie se meterá con nosotros hemos perdido la mitad del territorio con que empezamos la epoca republicana. No te importa? A mí sí. Me irrita que perdamos teritorios y sus recursos, porque son herencia para los peruanos del futuro.
En la parte final de tu argumentación recurres a recomendarnos a los “patrioteros cerriles” que no compremos en los negocios chilenos. Crees que esos negocios llegaron de la nada? Que no desplazaron a otros negocios peruanos? Me dirás tal vez que así es la libertad de mercado, la globalización… Pero las naciones adelantadas defienden lo suyo, sus recursos, su idioma, su herencia. Para que haya diversidad las naciones deben defender su identidad, pero no imponiéndola a otros o avasallándola, como nuestros vecinos del sur. O del norte o del este si lo permitimos.
Queremos paz, el Perú nunca inició una guerra, pero cometió el error de no prepararse a defender su herencia. Prepararse en todos los campos, no solamente el militar.
Lo de la línea equidistante te puede parecer absurdo pero es la alternativa que El Tribunal de la Haya recomienda para casos similares al nuestro. Existen precedentes en Centroamérica, en Europa. Es parte de la convivencia pacífica.
Muchas veces escucho decir que cómo recordamos pleitos de hace 120 años, si Francia y Alemania superaron sus rencillas de hace 60 años. Bueno, en Europa los alemanes devolvieron lo que arrebataron a Francia y así se pudo superar el trauma de la guerra. Algún día Chile comprenderá que si quiere vivir en paz con sus vecinos debe reparar la rapiña de sus ejércitos devolviendo lo que nunca fue suyo. Ya ves que ni con los libros ha querido reconocer su pillaje.
Y te enfatizo que no albergo odio por el pueblo chileno, es más, tengo familia en Chile, pero los intereses nacionales se defienden o las naciones desaparecen.
Un abrazo.
Javier.
Javier,
Valoro tu opinión porque has expresado tus argumentos de manera respetuosa y ponderada. Considero que cada quien debe defender su punto de vista con la misma limpieza como tú lo has hecho y te felicito por ello, aunque disienta en muchas de tus aseveraciones. Eres bienvenido a opinar cuando quieras a este blog que te abre las puertas amistosamente.
Sin embargo, debo aclarar algunas cosas que me parecen, quedan pendientes en tu comment. La primera es que yo no pretendo arremeter contra quienes aman de manera leal y sincera a su patria, sino contra los hipócritas, los patrioteros de boca para afuera que se rasgan las vestiduras insultando a Tottus, Saga, Ripley y siguen comprando en esas tiendas, al parecer, sin remordimiento alguno. A mí no me pesa para nada hacerlo pues cuando lo hago, realizo una elección como consumidor: no compro en Saga porque le guarde rencor a los chilenos, sino porque sus productos y servicio no me parecen de calidad. Si mejoraran, volvería a pensarlo.
En segundo lugar, considero que si bien los gobiernos están en la obligación de defender los intereses nacionales (en materia de autonomía política), debo disentir contigo respecto a la intervención estatal bajo la excusa de la protección al empresariado peruano, eufemismo para referirse a los reprochables vicios mercantilistas de industriales, comerciantes, exportadores, etc., la arista más complaciente de una cultura de la ineficiencia.
Finalmente, aunque en momentos determinantes la población debe unirse en torno a un consenso, no solo los intelectuales (tábanos que cuestionen las verdades consagradas), sino cada ciudadano debe mantenerse alerta y observar con cautela las acciones de sus gobernantes en cualquier ámbito. Esta disidencia hace posible la democracia.
Gracias por tus valiosos aportes, espero verte más seguido.
Carlos
Bien. Nos vamos entendiendo.
No dices nada de lo que le pasó al territorio peruano en los últimos 187 años. No es poca cosa.
Si solamente se tratara de elegir como consumidor, apartando cualquier otra consideración, vamos que el mercado se encargue de todo, terminaremos dando trabajo a cualquier otro país y esperaremos que nuestros peruanos del exterior nos envién divisas. Algo que ya está ocurriendo.
No mencioné el intervencionismo estatal como una gran panacea pero la otra acera - el ultraliberalismo - nos conduce a situaciones de gran injusticia. Claro, piña pues. Ya como país nacimos en el barrio pobre, piña nomás.
En todo caso para no desviarme del tema - la defensa de los intereses nacionales y tu post de la línea equidistante - te agradezco tu respuesta y te invito a dudar un poco de la infalibilidad de tu madurez y escudriñar en tus anhelos de estudiante de secundaria.
Ambos creemos que la discusión es útil y posible en democracia.
Hasta pronto.
Javier.
En primer lugar, mil disculpas a ernestocarlín por publicar a destiempo su comment que, por alguna razón aparecía marcado como spam cuando, podemos comprobarlo a simple vista, no lo es. Ernesto, tú también eres bienvenido cuando quieras a seguir opinando en este blog.
Javier,
Me agrada verte de nuevo por aquí. Y me agrada comprobar que el debate es útil, enriquecedor y te ayuda a conocer a más personas, es decir, a diversos puntos de vista sobre el mundo.
Por esta razón, considero que la autocrítica constante es una práctica ineludible para quien pretenda conocerse mientras conoce al mundo. Yo prosigo mi aprendizaje cometiendo errores y valorando mis aciertos en su verdadera dimensión. Nunca manifesté que hubiera madurado por completo, ni que fuera infalible. Por el contrario, siempre estoy en constante cuestionamiento incluso de mis propias convicciones, poniéndolas a prueba. Eso no me exime de tener una opinión y defender su validez, como cualquiera. Quizá te interpreté mal, pero piensa que los anhelos de secundaria tampoco deben connotar una total inocencia, más aún cuando pasados cinco años de universidad, también experimentas el desencanto.
Saludos nuevamente.
Carlos
Mi muy querido amigo Carlos, antes de empezar con mi primer comentario en el diario, me hubiera encantado poderlo hacer antes, referido a otros temas quizás menos picantes que este, pero creo que, a fin de cuentas, nunca es tarde para hacerlo.
Por todo el tiempo que nos conocemos y en todas y cada una de las veces en las que nos hemos reunido, nunca hemos tenido problemas en expresar nuestro acuerdo o desacuerdo en ciertos temas, siempre con el respeto y confianza que brinda una amistad de ahora casi 19 años. Y en esta ocasión no es la excepción por ello quiero saludar ambas posiciones, ya que ambas sirve para poder enriquecer una discusión.
He podido encontrar en la discusión previa 3 temas principales, el primero, y creo que el principal, el tema limítrofe con Chile, el segundo, acerca de la intencionalidad de los políticos, y el tercero, creo un tema que ya habías tratado antes, acerca de la “nacionalidad” de los negocios.
Sobre el primer tema, debo admitir que no estoy muy empapado acerca de las posiciones, tanto la peruana como la chilena. Sin embargo, como alguna vez me lo explico un profesor, depende sobre que “mito” basamos nuestro razonamiento. Para este caso en particular, se ha cometido un error, por desconocimiento o quizá por suspicacia, ya que los mapas empleados, tal como el que presentan, líneas rectas, cuando deberían ser oblicuas, considerando lo que todos sabemos gracias a Colón, que la tierra no es plana. Entonces, teniendo en cuenta este pequeño gran detalle, ambas líneas podrían estar mal. Probablemente el resultado sea “bueno” o “malo” para el Perú, pero creo que al menos solucionaría el problema.
Sin embargo, y aquí otro de los temas que mencioné, la intención de los políticos no es hacer las cosas basados en un racionamiento, hablo de los políticos en general, porque siempre responderán a intereses, en realidad ellos no ven lo “bueno” o lo “malo”, sino lo positivo o negativo para los intereses a los que responden; Ojo, no quiero caer en el discurso de que responden a intereses de clases adineradas ni de que son populistas, sino que responden a intereses, cualesquiera que estos sean en base al marco ideológico con el cual se identifican. Definitivamente, y estas es una opinión personal, es obvio que García se colgó de este tema para recuperar, credibilidad, y sobre todo popularidad, debido a que, esto también es una opinión personal, el responde a intereses personales y partidarios, como lo hizo antes, lo cual también reconoció.
Sobre lo tercero, que he mencionado como nacionalidad de negocios, que en realidad incluye muchas cosas más, debo decir que el tema de que el gobierno “cuide” a los empresarios puede ser mal interpretado. Es decir, si me hablan de que el gobierno otorgue prestamos y/o subvenciones creo que es totalmente negativo y entramos en el terreno de la competencia desleal. Sin embargo que un gobierno mediante las medidas requeridas promueva que las empresas pequeñas, como capacitaciones y tecnificaciones, es mucho más razonable. Otro punto dentro de este tema es acerca de no comprar en Saga o Ripley porque son chilenos, esta totalmente fuera de lugar, la nacionalidad de los negocios, no tiene validez salvo que sea parte de la propuesta de valor. Si es el caso, como algunos creíamos que era la de Wong, un empresario debe analizar que si la cambia puede ganar una cuota de mercado, pero también perderá otra, al final si bien es cierto, como escribiste en un post anterior, los empresarios se deben así mismos, pero también responden a perspectivas financieras que se soportan en la perspectiva que tiene el cliente y el consumidor final sobre sus negocios.
Bueno si llegaste hasta este punto mi querido Carlos, te doy las gracias, y espero pues que podamos tener conversaciones similares muy pronto, de momento te mando un fuerte abrazo y espero que estes de visita muy pronto, cuidate mucho hermano.
Saludos
Alfredo