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	<title>Comentarios en: La sorpresa, ¿se llama Persépolis?</title>
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	<description>Un salto de agua, una silla rota, las Naciones Unidas, la Cruz Roja, la tumba de Borges. Entre los 444,444 habitantes de la ciudad más internacional, limpia y puntual del mundo, habita un recién llegado, hambriento y presuroso de alcanzar el tranvía para tropezarse en plena rue de Laussane, cargado de esperanzas, impermeables y una hosca laptop. Este es un testimonio periódico de su estancia a orillas del lago Leman mientras delira entre quesos, relojes, chocolates, restaurantes kebab y pickpockets de la gare de Cornavin. La cotidianeidad de Ginebra, sus lerdos y felices lugareños, el déficit de alojamiento y la ausencia del pan francés: el autor les regala con desinterés la llave del diario.</description>
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		<title>Por: Ana</title>
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		<dc:creator>Ana</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Sep 2008 07:34:20 +0000</pubDate>
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		<description>También hay que anotar que los únicos momentos a color en la película se generan cuando Marjane está en Francia, como una especie de esperanza puesta en ese país, dónde ella alcanzó la integridad que tanto le reclamó su muy remoto pasado glorioso, en voz de su abuela.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>También hay que anotar que los únicos momentos a color en la película se generan cuando Marjane está en Francia, como una especie de esperanza puesta en ese país, dónde ella alcanzó la integridad que tanto le reclamó su muy remoto pasado glorioso, en voz de su abuela.</p>
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