Diario de Ginebra

Un salto de agua, una silla rota, las Naciones Unidas, la Cruz Roja, la tumba de Borges. Entre los 444,444 habitantes de la ciudad más internacional, limpia y puntual del mundo, habita un recién llegado, hambriento y presuroso de alcanzar el tranvía para tropezarse en plena rue de Laussane, cargado de esperanzas, impermeables y una hosca laptop. Este es un testimonio periódico de su estancia a orillas del lago Leman mientras delira entre quesos, relojes, chocolates, restaurantes kebab y pickpockets de la gare de Cornavin. La cotidianeidad de Ginebra, sus lerdos y felices lugareños, el déficit de alojamiento y la ausencia del pan francés: el autor les regala con desinterés la llave del diario.

Monopolios Octubre 1, 2007

Archivado en: Comentarios, Curiosidades — gallardocarlos @ 9:18 am
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Paisaje Uri

Redacto este post desde los pasillos de la Universidad en Bastions. He encontrado una mesa libre junto a la cafetería después de una madrugadora clase sobre La Araucana de Alonso de Ercilla. Cuando me desperté esta mañana a las 6:30, para asearme y prepararme el desayuno, aún no amanecía en Ginebra: el cielo seguía oscuro, el alumbrado público encendido y solo algunos carros apuraban su tránsito hacia la avenida des Communes Reunies. Para quienes, quieran enterarse más sobre La Araucana, dejo este link en Wikipedia, pero resumiré el tema contándoles que se trata de una suerte de epopeya nacional sobre la conquista de Chile escrita hacia 1569, de modo que en la clase de hoy se habló bastante sobre el Perú y las guerras de Pizarros, Almagros, Valdivias y demás personajes que trataron de dividirse cual morcilla las tierras descubiertas. Definitivamente, la gente no deja de ponerme nostálgico.

Antes de llegar a Bastions, leía en Le Matin Bleu (La Mañana Azul, un periódico gratuito que puede encontrarse con algo de suerte en los tranvías si, como yo hoydía, lo tomas bastante temprano) que ha aparecido la nueva versión del Monopoly, el popular juego de salón de compra-venta de bienes raíces que puede tomar horas, e incluso días en concluirse. Le Matin es un diario frívolo (no grosero, solo que recoge como temas principales noticias poco trascendentes) y destacaba que el nuevo tablero de Parker Brothers adaptado al territorio suizo no otorga un valor realista a los cantones románicos. Para ponerlo claro: este país esta dividido en cantones autónomos, algunos de habla alemana, otros de habla francesa (los romands) y otros de habla italiana (el Ticino). El juego ha sido readaptado no para comprar calles (como ocurría en las versiones latinas o la original americana), sino cantones.

Le Matin encuentra que Monopoly no representa correctamente la realidad económica suiza al desconsiderar a Ginebra, Friburgo y Neuchâtel, especialmente a la primera que aparece como la 14a opción entre 22, es decir, apenas poco después de pasar la clásica casilla de Cárcel. Para nadie debería ser un escándalo, se trata de una veleidad. A mí siempre me llamaba la atención cómo estaban dispuestas las calles en el tablero peruano, pero admitiré que podía encontrarse cierto criterio racional para sobrevaluar la avenida Larco y devaluar la plaza Manco Cápac. Sin embargo, como dice Le Matin Bleu, que “Uri y sus pastizales aventajen en valor a Ginebra y sus bancos” suena un tanto excesivo, considerando que un polo de desarrollo comercial e industrial sea superada en valor por una zona agrícola. Uri es un cantón alemán famoso por la leyenda de Guillermo Tell. Tiene menos habitantes que la ciudad de Ginebra, pero quizá su lugar simbólico en la historia de Suiza lo haya catapultado al primer lugar de las opciones de compra. Cuando el representante de Hasbro, la empresa encargada de la fabricación y difusión del clásico juego, debió explicar este caprichoso ordenamiento, aludió a cierto concurso vía SMS e internet. “Esto demuestra que aún en estos días, David tiene chances de derrotar a Goliat”, remarcó. No obstante, sigo preguntándome cómo pudo suceder asumiendo que Uri es el penúltimo canton en densidad poblacional (el segundo más despoblado).

Las reacciones “serias” a este asunto sin importancia no se hicieron esperar. Bernard Soguel, del departamento de Economía de Neuchâtel consideró que “estar tan mal clasificados es un agravio a nuestra imagen” y el alcalde de Laussane, Daniel Brélaz, restándole importancia a la “victoria” de Uri aseveró: “Eso no importa. El nuevo tablero de Monopolio es ridículo y se inscribe contra toda lógica económica. La salud económica de Vaud destaca entre el resto de cantones. Además, Zurich y Ginebra deberían encabezar la lista.” Vamos, cuánta seriedad para tratarse solo de un mero juego. Y cuánta intolerancia, en realidad, cuanta piconería de algunas autoridades contra jurisdicciones más pequeñas. Uri tiene el derecho de sentirse por encima de las regiones hiperdesarrolladas y granjearse alguna envidia, ser objeto del deseo de niños y adultos por lo menos mientras rueden los dados.

En fotografía: un paisaje de Uri, rey del Monopoly suizo.

 

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