Diario de Ginebra

Un salto de agua, una silla rota, las Naciones Unidas, la Cruz Roja, la tumba de Borges. Entre los 444,444 habitantes de la ciudad más internacional, limpia y puntual del mundo, habita un recién llegado, hambriento y presuroso de alcanzar el tranvía para tropezarse en plena rue de Laussane, cargado de esperanzas, impermeables y una hosca laptop. Este es un testimonio periódico de su estancia a orillas del lago Leman mientras delira entre quesos, relojes, chocolates, restaurantes kebab y pickpockets de la gare de Cornavin. La cotidianeidad de Ginebra, sus lerdos y felices lugareños, el déficit de alojamiento y la ausencia del pan francés: el autor les regala con desinterés la llave del diario.

Un mes en Suiza Septiembre 29, 2007

Archivado en: Uncategorized — gallardocarlos @ 5:57 pm

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El 30 de agosto partí del aeropuerto Jorge Chávez hostigado por mis temores a comenzar una nueva etapa en mi vida. Apenas han transcurrido cuatro semanas desde mi llegada a Zürich, momento idóneo para recuperar mis primeras vivencias y encontrarle sentido entre la fascinación y el desarraigo. Cierto egocentismo mediático, alguna necesidad de ahorrar tiempo y energías en escribir correos, mis ansias por quince minutos de fama en el ciberespacio, el viejo afán por eternizar mis actos mediante la palabra: alguna razón me conduce ahora a transgredir el sentido del “diario” haciéndolo tanto público como íntimo (una paradoja innata a cualquier blog). Mientras descubro qué motiva mi necesidad de revelarles mis peripecias en Ginebra, espero que este medio sirva para sostener una comunicación más frecuente que aquella que puede establecerse vía mail. Recuerden que los blogs son espacios de discusión interactivos, es decir, que ustedes podrán colocar sus comentarios (comments) a mis artículos o posts. Pueden enviarme saludos, críticas, consejos y demás colaboraciones y establecer una conversación. Como no ocurrió con otros blogs que antes intenté administrar, en esta ocasión me siento comprometido emocionalmente con ustedes, y asumiré la responsabilidad de actualizarlo a medida que me sea posible. Los invito a entrar de cuándo en cuándo al site para leer mis nuevas entradas.

Me encuentro en el departamento donde me estoy hospedado, en el distrito de Lancy, cantón de Ginebra, un apacible y simpático barrio de clase media rodeado de abundantes áreas verdes, cercano al estadio de La Praille, donde se jugará la próxima Euro 2008, a veinte minutos promedio de Plainpalais (la zona universitaria del Centro) y sede de los Transportes Públicos, un hipermercado y diversos supermarket. Desde las primeras horas de la mañana puede oírse cantar a los cuervos, un ave endémica de este país. Pájaros inofensivos, excepto para los oídos sensibles, pues sus desafinados conciertos pueden extenderse durantes tardes enteras. Palettes es un conjunto de edificios muy al estilo de San Felipe, aunque a menor escala. Todo parece cesar de moverse desde las 7 pm, cuando cierran Migros y Coop, las principales cadenas de tiendas (que aquí sustituyen a las bodegas). Los sábados este toque de queda comercial puede adelantarse hasta 6 ó 5 pm. En Basilea, me horrorizó escuchar que algunos establecimientos cerraban a 4 pm, sin importar la demanda del público. Acostumbrado al bullicio sanmiguelino, un sector de Lima que parece nunca dormirse, Ginebra y en especial Lancy en domingos (y mitad de sábados) es un pueblo fantasma y solo existe un tipo de tienda que puede socorrerte: los minimarket de grifo.

Mis tíos estuvieron de visita en Ginebra desde anoche, pasaron unas horas conmigo y acaban de emprender el regreso a Zürich vía Bern donde visitarán a sus nietos. Reconforta sentirse en familia incluso fuera del Perú. Hoy, después de tiempo, comí un arroz blanco (nada de esas mixturas extravagantes de hindúes y chinos, ni mazacotudo, risottos precocidos y demás), un arroz demasiado nostálgico, tanto que me costó repetir el plato. Aún quedaba algo dentro de la olla, lo pondré al refrigerador para calentarlo mañana en el desayuno, como hace papá. Por la mañana, fuimos a un brocante (una tienda de artículos de segunda mano, algunos de ellos controlados por iglesias o Cáritas): mi única compra, un paraguas compacto y casi nuevo, marcha rumbo a Rudolfstetten en el auto de mi tío. ¿Lloverá la próxima semana? Mis dotes de adivino son endebles, incluso para pronosticar el clima, pero estoy convencido de una primera verdad axiomática suiza (aquello que solo parece suceder entre Ginebra en Sant Gall): en el mundo entero, cuando llueve, todos se mojan. En Suiza, en cambio, cuando llueve, nadie se moja.

Los dejo pensando qué puede significar. Hasta la próxima.

En fotografía, un rincón secreto y bucólico del Parc des Bastions, detrás de la universidad.

 

7 Responses to “Un mes en Suiza”

  1. Susana Says:

    Pero desde que te fuiste….ia ni arroz hacen ¬¬…con las justas y sancochan papas xD! jajajaja mentiraaa beuno en realidad si..pero es por que ya nadie almuerza ..pero si hacen arroz en la noche… y ya no compran mucha leche xD jajaja

  2. Mariana Says:

    Lo vuelvo a repetir, me parece increíble que haya pasado ya un mes de la mañana en que toqué a la puerta de una casa de mi recuerdo, entregué un libro y te dí un abrazo de despedida. He tenido la suerte de mantenerme en contacto en estas semanas y enterarme poco a poco de tus aventuras y acompañarte, bien o mal no lo sé, en esta transición. Sabes que aquí a kilómetros de distancia, los que dormimos mientras estudias y trabajamos mientras duermes, estamos al pendiente de ti. Veré como cumples tu amenaza. Empiezo a leer este nuevo libro, uno más en la cuenta jajaja, trataré de hacerlo con frecuencia.

  3. Patrice Says:

    Oye Carlos, que chevere que ya tienes tu blog. Voy a leerlo regularmente y así saber como te sientes en mi país. ;-) Espero que te tratamos bien acá. Que te valla muy bien con tus estudios!

  4. carmen gallardo Says:

    carlos, que bueno que tengas un blog, lo voy a leer a diario, sabes que soy tu admiradora number one,adelante y saca pecho por la family.

  5. Cesar Says:

    Carlos te fuiste el 30 de agosto npo de setiembre, saludos cuidate mucho

  6. gallardocarlos Says:

    Corregido el involuntario error que César, con mucho tino, me ayudó a detectar. Gracias, primo y felicidades por tu primer aniversarios. Saludos a Viviana

  7. hernan Says:

    Suiza: Pueblo desparramado maravillosamente en los Alpes europeos, alegre en los ritmos campestres de campesinas que nos cantan de unas montañas que nos ofrecen sabores y dichas lácteas. Pueblo sobre el que descansa el tiempo, meticuloso y definido. Suiza es la tierra de los mil candados, en donde puedes guardar sin temor y con la máxima seguridad todo lo que en otros pueblos tienes temor y duda en hacerlo. Pienso que esto jamás define un pueblo. De repente yo me aventuro a pensar que todas estas características, lo llamo así, son valores que este pueblo lo has ganado con el tiempo. Todo el conjunto de virtudes que los otros pueblos ven en ella son fruto de una actitud histórica, que seguramente ha tenido como valor principal la previsión. Considero, en respuesta a tu inquietud, que un pueblo que lo tiene previsto todo no puede dejar de lado situaciones tan comunes como la lluvia, en donde seguramente todos andan protegidos de ella. Pero, de repente, lo que me preocupa, es que de las otra lluvias que les acaecen a todas las personas del mundo no se si estarán tan protegidas.

    Tu papá, Hernán.
    Espero otras inquietudes.


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